Chile compite, pero en serio.

Si queremos ser mas cooperadores y competitivos hay que comenzar a tomarse en serio esto de evaluar el desempeño y decir lo que pensamos de nuestros compañeros de trabajo. Metodologías para evaluar el desempeño hay varias, en este libro pueden encontrar detalles. Metodologías para dar feed back sin dañar la relación no hay, pero espero publicar alguna en los próximos años. Dar con la metodología no tomará tanto tiempo como implementarla y operarla honesta y rigurosamente.

Es muy importante que los sistemas de evaluación de desempeño operen porque son el punto de partida de cualquier otro sistema de recursos humanos. Por ejemplo, sin evaluación del desempeño no puedo saber si las herramientas de selección que estoy utilizando se justifican ¿Cómo puedo saber si el proceso de selección que hice se justifica sin saber antes si los trabajadores seleccionados lo están haciendo bien? ¿Cómo podría diseñar/evaluar un justo y eficaz sistema de incentivos si no puedo correlacionarlo confiablemente con el desempeño de los trabajadores?

Sin sistemas de evaluación te quedas fuera del ‘gerenciamiento científico’, y con ello sin posibilidades de competir en serio. Ser malos evaluadores es una desventaja cultural que en tiempos de globalización puede ser determinante. No olvidemos que en muchos servicios públicos la evaluación es un rito donde todos obtienen nota máxima siempre. Lo mismo ocurre en muchas empresas. Para que decir la cantidad de PIMES que siquiera cuentan con un sistema de evaluación del desempeño. No basta solo con una agenda ‘Chile Compite’ elaborada principalmente desde el punto de vista del mercado financiero, también es necesario introducir algunas reformas que impacten la productividad de nuestra fuerza laboral.

La sintesis que ando buscando.

Pienso que no es muy original mi ambición de prepararme para enfrentar ambas limitaciones, las del político de profesión y las del académico dogmático.  En esta columna Carlos Peña menciona las limitaciones que acarrean dos formas distintas de prepararse para influir en la vida pública. Ser un académico preparado en los EEUU o ser un eficiente y avezado ‘operador político’ son dos caminos que parecen excluyentes, lo que quisiera para mi vida pública es encontrar una síntesis que supere las limitaciones de ambos. Los dos “Andreses” sirven para graficar qué representa cada una de las categorías.