Para quien trabajas cuando enseñas lo que enseñas?

Aprendizaje implica adaptación de los seres humanos a su ambiente y mucho puede ser hecho para ayudar a las personas a aprender. Hay varias teorías que explican como ocurre el aprendizaje y bajo que condiciones. Para Gagne, casi todas las teorías solo explican el aprendizaje bajo condiciones específicas. Solo los enfoques centrados en el procesamiento de la información proveen explicaciones detalladas sobre como las personas aprenden y son enfoques útiles para mejorar el diseño de los entrenamientos, dice Gagne.

Entrenamiento de alta calidad atiende necesidades reales, logra objetivos, y utiliza los recursos eficientemente. Muchos entrenadores fallan porque olvidan que la mayoría de las veces los problemas de los negocios no se resuelven con training (90% de las veces). A pesar de que los modelos sistemáticos para el diseño de entrenamiento son demorosos y muy rígidos, han demostrado, según Gagne, producir entrenamiento de alto impacto consistentemente.

Gagne define 5 tipos de aprendizajes que se debieran identificar y comprender antes de diseñar que tipo de entrenamiento de quiere dar: Información verbal, habilidades motoras, actitudes, habilidades intelectuales, y estrategias cognitivas.

Es cierto que NO se puede pretender resolver todos los problemas con un mismo tipo de aprendizaje como sucede hoy en Chile con el coaching ontologico. Sin embargo, me parece que a la propuesta de Gagne le falta justamente el tipo de aprendizaje que busca el coaching: el aprendizaje transformacional.

El aprendizaje transformacional cuestiona el entorno en el que el entrenado se desenvuelve (Mezirow, 2000). Todos los otros tipos de aprendizaje son una reproducción del sistema que vive el entrenado y no contienen crítica ni expansión de la conciencia de si. Así como los que solo buscan transformación personal a través del entrenamiento no se dan cuenta que están imponiendo su ética/moral a sus clientes, tampoco se dan cuenta de esto los que solo entrenan habilidades técnicas. El entrenamiento de habilidades técnicas siempre es una reproducción del sistema económico imperante si el que paga el entrenamiento (o lo subvenciona) es cualquiera que no sea el que lo recibe. Ahora bien, entrenar para la transformación, cuando lo que el cliente espera es algo de los otros 5 tipos de aprendizajes que define Gagne, es también un engaño.

Referencia: Gagné, R. M. and Medsker. K. L. (1996). The Conditions of Learning: Training Applications. Fort Worth, TX: Harcourt Brace.

La trampa del emprendimiento a la Flores

“if you pit a good performer against a bad system…,the system will win everytime” (Rummbler & Brache, 1992, p.39), que seria como decir: “si hechas a pelear un buen trabajador contra un sistema mal diseñado, el sistema ganara siempre.” Detrás del discurso, ‘el emprendedor siempre debiera encontrar la forma de revertir los vicios del sistema’, se esconde la impunidad a la incompetencia y a la injusticia. Eso de que si no te gusta el cliente te buscas otro tiene un cuestionamiento ético. Detrás de esa interpretación esta el adormecimiento de la conciencia de las redes del poder. Si el sistema reproduce incompetentes porque son estos los que tienen el poder, los emprendedores debieran ser los primeros en: enterarse, organizarse, planificar, y actuar. Eso de que el poder se inventa es 50% cierto, el otro 50% del poder se esconde. Aquel emprendedor que NO entienda que las relaciones entre personas son la mayor parte de las veces asimétricas, corre el riesgo de transformarse en un ingenuo. Ser ingenuo implica ser útil a una relación sin darte cuenta del mal negocio que estas haciendo. Lo desagradable del negocio es que tarde o temprano te enteras que fuiste abusado.

"No somos el continente más pobre. Somos el continente más injusto" (no puedo linkear a la fuente [requiere subscripcion])

[extracto] El bajo crecimiento económico preocupa. Pero más preocupa que ese crecimiento llegue a todos, dice el chileno José Miguel Insulza, quien desde mayo del 2005 mira América Latina desde el principal escritorio de la OEA, uno de los más antiguos organismos internacionales creados para promover la paz y la democracia. Y también uno de los más criticados.

…Si no es el comercio ni la energía, ¿cuál va a ser la gran fuerza integradora latinoamericana?

No sé cuál será la gran fuerza. Pero lo importante es que las conversaciones sobre integración deben ser concretas. En este continente, cuando se quiere resolver un problema de integración todos empiezan a hablar de la moneda única y el Parlamento común, posponiendo la solución del problema real en diez años.

Eso habla de una necesidad de instituciones que generen políticas…

Bueno, eso está bien: partamos por un organismo generador de soluciones de controversias. En este continente, cuando hay una discrepancia entre países, hay que ir a la Corte Internacional de Justicia. Entonces, primero un mecanismo de solución de controversias. Segundo, adecuado financiamiento a los sistemas de integración con algún grado de supranacionalidad. En Europa, muchos dicen que la integración la gestiona una gran burocracia… Ok. Pero es mucho peor tener una burocracia sin competencia. Una burocracia incapaz de tomar resoluciones.

Si definimos los 80 como la década de la reinstauración democrática, los 90 de las reformas económicas, ¿por qué será recordada la década actual?

La de los 90 fue la década de las reformas económicas –insuficientes, a mi juicio. Y la actual debiera ser la década de la plena democracia, lo que implica más igualdad y más justicia. El gran problema de América Latina es el crecimiento, pero también distribución y desigualdad. No somos el continente más pobre. Somos el continente más injusto. Por eso hay que atender primero, el crecimiento; segundo, la pobreza y desigualdad; tercero, crimen y, cuarto, institucionalidad.

Habla del crimen: las pandillas en São Paulo o los maras en Centroamérica están desestabilizando a varios gobiernos locales.

Esta revista se llama AméricaEconomía y los economistas nunca hablan del crimen. El crimen organizado y el crimen urbano son los grandes problemas. Pero nuestros niveles de criminalidad compiten con los de cualquier parte del mundo. Hay que trabajar este tema internacionalmente. Pocos perciben que estamos sentados sobre una bomba de tiempo que debemos controlar. Podemos hacer grandes cosas en el plano económico y político, pero mientras la gente no se sienta segura para caminar por las calles siempre vamos a tener una sociedad frágil.

Intelecto y Espiritualidad: Dos Caras de una Moneda. Palabras del Rector de FIU al inaugurar el Centro de Estudios para la Espiritualidad


En un momento en la historia en que Estados Unidos y Europa están en pie de guerra contra el terrorismo internacional, en que en laboratorios de todo el mundo se trabaja con material genético humano y en que cientos, tal vez miles de personas mueren diariamente de enfermedades curables, es importante examinar el papel que juega el ser humano en su propia suerte.

En muchos casos – y ejemplos sobran a nuestro alrededor y a través de los siglos – caemos victimas de nuestro propio intelecto. El intelecto, cabalgando por el mundo sin su mejor acompañante, la espiritualidad, nos puede causar graves problemas.

Propongo que es de primera importancia recapturar la tradición inicial de las universidades norteamericanas. Tenemos que regresar al punto en que eduquemos la mente, el alma y el cuerpo al mismo tiempo. Como nos instó él Dalai Lama cuando nos visitó el año pasado: “En el sistema educacional moderno se le presta atención al propio desarrollo del cerebro pero no se le presta atención adecuada al desarrollo de un corazón cálido,” dijo Su Santidad.

En FIU hemos escuchado el mensaje del Dalai Lama, un hombre extraordinario y profundamente espiritual y hemos establecido iniciativas, como el Centro para el Estudio de la Espiritualidad, que nos acercan a las raíces de las universidades originales de los Estados Unidos.

Por ejemplo: Fundada en 1636, la Universidad de Harvard, la más antigua del país, lleva el nombre de un pastor, John Harvard, quien fue el primer benefactor de la nueva institución. Aunque nunca ha tenido afiliación con una denominación religiosa en particular, Harvard desde sus comienzos mantuvo una línea consistente con la filosofía puritana de los colonizadores ingleses. La mayoría de sus primeros graduados se convirtieron en pastores. Más tarde, en sus aulas se educaron siete presidentes estadounidenses.

Y no fue la única. Grandes instituciones como Yale, Princeton, Dartmouth y Columbia tienen en sus documentos fundadores referencias a la educación espiritual sin llegar a ser escuelas religiosas.

Cientos de universidades han sido creadas desde entonces, incluyendo la nuestra, y por el camino el énfasis en la espiritualidad ha dado paso al énfasis en la ciencia, los números y la jurisprudencia. Pero estos dos componentes no son algo que se deben separar.

Esto no implica que debamos convertirnos en un brazo de una iglesia o religión. Somos, después de todo, una universidad pública y laica, abierta a todas las creencias. Pero como bien explica el fundador y director de nuestro Centro para el Estudio de la Espiritualidad Nathan Katz, la espiritualidad antiguamente se entendía como parte de una u otra religión. Eso esta cambiando: esta surgiendo la espiritualidad “secularizada” o “aplicada” que toca todos los aspectos de nuestras vidas. Desde la educación y el cuidado médico hasta las artes y los negocios, todo tiene una relación íntima con nuestra espiritualidad.

Tenemos una gran responsabilidad en este aspecto porque entrenamos únicamente en los aspectos técnicos del conocimiento y descuidamos lo espiritual y ético, estamos corriendo el riesgo de graduar autómatas altamente capacitados.

No nos podemos dar el lujo de repetir los errores del pasado. La espiritualidad modera la tecnología y la tecnología tiene que armonizar con las dimensiones más profundas de nuestra existencia. De lo contrario estamos en peligro de degradar la vida humana, el medio ambiente, nuestras creencias religiosas, la familia. En otras palabras, todo lo más importante.

Modesto A. Maidique
Presidente
Florida International University

Notas mentales

Será que la cosa se soluciona produciendo mas y repartiendo mejor? Porque después de todo, mientras haya para comer y la repartija sea justa, el resto es música. En un Estado de derecho por cierto. Será que, como dice un senador chileno por allí, los problemas de la humanidad pueden reducirse a cultivar la solidaridad y el emprendimiento? Me pregunto si con los recursos que tiene el planeta es suficiente para que comamos todos sin pelearnos. En verdad no lo se. No se si alcanza para darle de comer a todos sin tener que matar a nadie. No he investigado al respecto, si alguien lo sabe me cuenta, please. Pero de ser así, que alcanzara para todos, dejaria de complicarme tanto y me dedicaria de lleno a pedirle al mundo eficiencia y justicia a la hora de repartir. Habiendo comida y justicia, lo otro se inventa.