Arnett (2000) plantea que los cambios demográficos han dado origen a una nueva etapa en la vida llamada adultez emergente. Esta nueva etapa se caracteriza, entre otras cosas, por una intensa búsqueda de identidad. Dado que la formación profesional se ha hecho una actividad continua a lo largo de la vida y la formación de la familia se ha retardado hasta finales de los 20s inicios de los treinta (yo me case a los 30 años), hay menos momentos sociales (como recibir un titulo universitario para toda la vida, tener un hijo, o comprar una casa) que te hacen “madurar” y encontrar tu identidad.