Que en Chile nadie puede dar lecciones de probidad, eso es cierto. Que somos menos corruptos que cualquiera de nuestros vecinos limítrofes eso también. Mi punto seria: cuanto tenemos que recorrer todavía para contar con el sustento ético que nos permita ser un país desarrollado? Yo creo que aun falta bastante. Requiere que se termine el sistema binominal para que se acabe la imposibilidad de entrar a la política chilena sin corromperse, requiere que se acaben los casos como Chile Deporte y la cultura de los operadores políticos, y requiere que los empresarios dejen de financiar las campañas de aquellos que les hacen favores para seguir ganando dinero a costa de la salud de la población. De lo que hablo, he visto personalmente de las tres: vi una vez como una empresa de telecomunicaciones ofrecía apoyo de campaña a un diputado a cambio de silencio frente a las instalaciones de nuevas antenas repetidoras para celulares. Vi como había que aprender a meter votos brujos para poder ganar una elección interna en mi partido político. Y he visto otras cosas tambien. Eso pasa, ha pasado siempre, y parece normal. Eso es lo grave. Se confunde ‘hacer política’ con aprender ‘el rubro’ de las operaciones estratégicas para mantener un sistema de privilegios antidemocrático y cínico. Tengo amigos en partidos de la oposición. Esto pasa a los dos lados.
Hay mucha gente honesta, trabajadora y de principios en la política chilena. Pero son muy pocos como para generar el sustento necesario que hagan de Chile un país desarrollado. No me interesa mayor probidad si no hay otros cambios estructurales que impidan el abuso por parte de los mismos de siempre. Sin reforma electoral, al hablar de castigo a los corruptos, lo único que hacemos es amarrarle las manos a los de un bando para dar más privilegios a los poderosos de siempre. La derecha politica, a través del sistema electoral, seguirá marginando a las tendencias políticas minoritarias que dinamizan el sistema (como el Partido Comunista de Chile) al mismo tiempo que siguen impunemente corrompiendo a sus políticos a través de sus empresas. No se trata de ‘destapar ollas’, se trata de entender que la ética es un comportamiento tan difícil de producir y controlar (por que los sistemas limitan las buena voluntad [ver nota]), que solo es posible con un profundo gesto de amor hacia tu país. Que es un comportamiento tan difícil de mantener que requiere de compromiso y reflexión permanente para no caer en la tentación de abusar de quienes optan por jugar limpio. Yo por ahora no veo una transformación a esa altura en lo que esta pasando en Chile. Pero si veo una tremenda oportunidad para reformar-nos y comenzar a pavimentar el soporte ético que Chile necesita para convertirse en una nación desarrollada.
Fuente: Varela, Francisco. La Habilidad Etica, 2003.