Es difícil saber si la educación para el emprendimiento puede tener impacto en la creación de nuevos negocios. El informe de la Fundación Kauffman de 2008 señala que el tiempo promedio entre la obtención del grado y el comienzo del negocio es de 13 años para MBAs, 15 años para masters no MBAs, 17 años para bachilleratos, y 21 años para doctores (PhDs). Dificil saber si la educación universitaria tiene un impacto en la creación de negocios.
Las Escuelas de Hoy Matan la Creatividad
Urgente: enseñar en la escuela y la universidad a gestionar soluciones innovadoras
Sé que me van a decir que eso ya lo han escuchado miles de veces. Pero lo he visto las últimas semanas y me angustia, los chilenos no sabemos innovar. No somos capaces de detenernos a pensar que está mal en nuestro entorno, expresar soluciones posibles, elegir una, implementarla, y evaluar si las cosas mejoraron. Es un tema cultural profundo. Lo veo entre ejecutivos y profesores. Les cuesta mucho visualizar un problema sin enamorarse de la solución que se les ocurre en el momento. Es como si anduvieran con un bolso lleno de soluciones desesperados por lanzarlas sin importar si se pueden implementar o si tienen algún impacto. Peor aún, las soluciones que proponen no los involucran. Pretenden que otros mejoren el mundo en el que viven. Se niegan a dejar la rutina, desprecian al colega que propone romper con el hábito, y les disgusta que alguien les guíe en su proceso creativo (cuando se atreven a meterse a ese proceso). Debe haber mucho de la falta de autoestima del chileno en todo eso.
Para revertir en algo esa cultura de la eficiencia que nos mantiene pegado a las urgencias sería bueno enseñar a innovar en las universidades y las escuelas. Un programa nacional, masivo, que promueva la innovación tendría retornos importantes a futuro. La única manera que cambiemos la cultura del agobio (andar siempre “contra el tiempo”), chaquetera, y temerosa es formando hordas de personas que amen la innovación. Y amar la innovación no es mas que gustar de detenerse a pensar cada día sobre qué está mal en mi entorno, dar soluciones posibles, elegir una, implementarla, y evaluar si las cosas mejoraron (por eso la cultura del agobio no sirve). Para que nuestro país salte a la fase de innovación necesitamos un nivel de razonamiento que hoy no existe en el volumen necesario en las organizaciones chilenas. Para que exista esa masa crítica hay que formarla desde la escuela. Existen las metodologías para hacerlo, el Project Based Learning o el canvas por ejemplo han demostrado funcionar muy bien. Se deben generar los incentivos para que aquellos que saben educar para la innovación se vuelquen a los colegios y a las universidades AHORA. A ver si en 10 años, los emprendedores pueden encontrarse con trabajadores a los que les resulta natural detenerse cada día a pensar cómo pueden hacer mejor su trabajo y son capaces de generar soluciones innovadoras para ello.
Algunos números sobre pequeños negocios
Lecciones para Chile
by Vivek Wadhwa
(extracto)
En la década de 1980, Silicon Valley y la Ruta 128 se parecían: una mezcla de firmas tecnológicas grandes y pequeñas, universidades de nivel mundial, capitalistas arriesgados y fondos militares. Si estuviera apostando por uno, habría sido sensato hacerlo por la Ruta 128 debido a su historia industrial más extensa y su proximidad con otros grandes centros de investigación corporativos y escuelas de alta calidad, entre las que estaba Harvard, MIT, Yale, Brown y Amherst Collage.
Sin embargo. Actualmente, una mayoría de personas ni siquiera sabe dónde está la Ruta 128. Silicon Valley tomó la delantera debido al dinamismo de su sistema, el cual derroto al ritmo lento del cambio tecnológico en la Ruta 128. lo que dio a Silicon Valley su ventaja fueron los altos índices de cambios frecuentes de empleo, formación de nuevas compañías y una cultura de intercambio de información y de asumir riesgos. Las empresas de Silicon Valley entendieron que colaborar y competir al mismo tiempo es una receta para el éxito en el mundo tecnológico, donde productos complejos a menudo están compuestos de grandes porciones de tecnologías que se recolectaron de diversas organizaciones. Además, se toleraba el fracaso y a menudo se llevaba con orgullo.
En Silicon Valley actualmente la diversidad es la norma, desde el punto de vista de productos y personas. La región produce chips, hardware computacional, motores de búsqueda, medios sociales y tecnologías limpias. De 1995 a 2005, el 52% de los fundadores de nuevas compañías no había nacido en Estados Unidos.
Los inmigrantes de India y Taiwán han sido especialmente expertos en dominar las reglas del compromiso de Silicon Valley. Hicieron esto al crear redes sociales firmes que reunieron a sus comunidades locales con aquellas en sus países de origen.
LAS LECCIONES QUE EL PAIS DEBE APRENDER
Aquí hay lecciones importantes para Chile. A continuación, algunas de las cosas que tiene que hacer:
- Trabajar con miras a eliminar el estigma asociado con el fracaso. En Chile, como en la mayoría de los países, el fracaso es tabú: aquellos que fracasan a menudo son considerados parias sociales. Pero la creación de tecnología implica experimentar. Cuando usted experimenta, fracasa muchas veces. Por lo tanto, este estigma se tiene que eliminar. Hay que educar a la ciudadanía para que entienda que, en el mundo de la alta tecnología al menos, la experimentación y el correr riesgos son los caminos hacia el éxito, ese éxito a menudo es precedido por uno o más fracasos. Esto es algo que tienen que discutir con frecuencia los lideres políticos y que se tiene que enseñar en las escuelas. Chile debería establecer fondos de riesgos para emprendedores que están iniciando su segunda o tercera compañía después de fracasar.
- Enseñar emprendimiento, no solo a estudiantes universitarios, sino también a trabajadores experimentados. La edad promedio de un emprendedor tecnológico en Estados Unidos no es de 21 como se cree comúnmente, sino de 39. La cantidad de aquellos que tenían más de 50 años cuando empezaron sus compañías duplica la de aquellos menores de 25. Los mayores de 60 años duplican a los menores de 20. Por lo tanto, los emprendedores provienen principalmente de la fuerza laboral. Ellos tienen ideas para tecnologías que se pueden construir y cuando se cansan de trabajar para otros y quieren formar su fortuna desarrollan la motivación para iniciar una compañía. Muy a menudo simplemente no saben cómo hacerlos. Los programas como el Kauffman Foundations FastTrac pueden enseñar estos fundamentos.
- Traer a inmigrantes especializados de todo el mundo. Los trabajadores de origen extranjero que fundaron una mayoría de las empresas de tecnología de Silicon Valley trajeron diversidad y nuevas ideas con ellos. El programa Stara-Up Chile es una gran forma de hacer esto. Al ofrecer US$ 40 mil y una visa a emprendedores de cualquier parte del mundo para que desarrollen sus compañías en Chile, el país traerá a cientos de expertos que enseñaran a los locales sobre capacidad empresarial y asumir riesgos y, al mismo tiempo, los ayudarán a construir redes globales. Muchos de los emprendedores que lleguen a Chile se enamoran del país y desearán quedarse en forma permanente, otros regresaran a su país de origen y mantendrán estrechos vínculos. Por cada 100 compañías nuevas, 10 serán medianas empresas exitosas. Una o dos por cada mil tal vez incluso lleguen a ser un Google. Chile podría tener docenas de empresas de tecnología exitosas dentro de 2 o 3 años si pone en práctica el programa Stara-Up Chile con buen resultado. Será conocido en la escena mundial como un país de alta tecnología.
Los habitantes de Silicon Valley tendrán un lugar cálido a donde venir cuando allá haga frío en el invierno.
Por lo tanto, Chile tiene una oportunidad para tener éxito donde otros han fracasado porque es uno de los lugares más hermosos para vivir en esta tierra: tiene un Gobierno estable, incorrupto y una de las economías más abiertas de Sudamérica, su gente esta abierta a las nuevas ideas y recibe con agrado a los extranjeros, y su pueblo quiere realmente tener éxito. Simplemente tiene que construir sobre el nuevo impulso que esta teniendo.
artículo completo aqui http://www.regionfertil.com/content/view/1152902/Chile-Una-oportunidad-para-tener-exito-Vivek-Wadhwa.html
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Vivek Wadhwa es un destacado colaborador de investigación del Labor and Worklife Program de la escuela de Derecho de Harvars, profesor ejecutivo residente adjunto de la Escuela de Ingeniería Pratten la Universidad de Duke y académico visitante de la Escuela de información en la Universidad de California, en Berkeley. Ayuda a los estudiantes a prepararse para el mundo real, da clases magistrales y lidera proyectos de investigación de avanzada. Igualmente, es asesor de varias compañías nuevas. Columnista de Business Week.com, colaborador del popular blog tecnológicoTechCrunch, y escribe ocasionalmentepara varias publicaciones internacionales. Antes de unirse a la comunidad académica en 2005, Wadhwa era un emprendedor en tecnología que fundo dos compañías de Sofware. Actualmente está trabajando con el Ministerio de Economía de Chile en su estrategia de innovación.